
Tipografías urbano populares o diseño urbano popular ARTESANAL…
Si se mira con atención, la gráfica popular posee una asombrosa coherencia, pese a que sus manifestaciones concretas (letreros, murales, anuncios, etc) han sido hechas por personas distantes tanto en el tiempo como en el espacio. Llama la atención, por ejemplo, que ciertos elementos gráficos, como signos, letras o colores, aparezcan sin grandes variaciones en lugares distantes y que hayan sido hechas por distintas personas en épocas diferentes. Incluso, hay elementos que traspasan las fronteras nacionales, y que pueden llegar ser considerados como pertenecientes a la cultura latinoamericana. Pero, ¿Qué producto de diseño podría dar cuenta de la riqueza formal de la gráfica popular?. Entonces nos fijamos en las letras. Nos dimos cuenta que si éramos capaces de recoger ciertas familias de la letrística popular y dotarlas de funcionalidad, esto es, hacerlas capaces de funcionar como tipografías en nuestros computadores, por un lado daríamos clara cuenta de la evolucionada calidad formal que ellas poseen, y al mismo tiempo, aportaríamos un elemento nuevo al campo profesional del diseño en chile Creemos que nuestro proyecto plantea la necesidad de interrogarnos cómo, en tanto actores sociales, los diseñadores somos capaces de utilizar las mejoras tecnológicas para enriquecer nuestro entorno.
Hay una gráfica espontánea. Es decir, cuando miramos cómo se produce
el entorno, cómo se hace una calle. Hay calles que tienen una presencia muy grande
en lo espontáneo. La persona que lo hace maneja una estética, aunque no lo sepa
(...) los norteamericanos que son mas poderosos lo transforman en el Pop Americano.
Nosotros no llegamos a producir el “Pop Chileno”, ni nada, pero sí hay una especie
de patrimonio que es muy atractivo de rescatar.”
El trabajo en talleres de letreros implicaría que el aprendizaje de las habilidades para pintar letras ocurre en una relación maestro-aprendiz, y tanto la entrega como la aplicación de los conocimientos, son inseparables de la misma práctica del oficio. Otro dato importante es el que dice relación a las técnicas aplicadas en el ejercicio de los pintores letristas.
Si nos fijamos en las muestras recogidas de la investigación de campo, veremos que la principal herramienta para pintar carteles es el pincel untado en pintura. Es la mano la que sigue ocupando el rol principal en el trabajo. No existe, por lo tanto, un cambio técnico relevante entre los letreristas del 1900 y los actuales. El hecho de que sean muchas las personas que ejercen el oficio de pintor letrista y que éstas no utilicen técnicas de reproducción serial, explicaría la gran variedad de letras populares existentes. Sin embargo, existe una cierta línea gráfica y una repetición de ciertos referentes visuales que son compartidos por muchos de los distintos soportes donde se expresa la gráfica popular.
¿Cómo es posible que pintores distantes en el tiempo y en el espacio reproduzcan formas similares, repitan elementos y hasta pinten letras prácticamente idénticas?. Creemos que esto puede ser explicado por el carácter de oficio que tiene la pintura de letras. En cierta forma, los pintores pueden considerarse como una especie de «gremio» en el sentido medieval, que conserva y comparte entre sus miembros cierto conocimiento específico.
Lo artesanal implica, por último, un importante antecedente tener en cuenta: la libertad del pintor frente a las reglas académicas. El pintor letrista tiene un acercamiento intuitivo frente a aspectos como la diagramación, los volúmenes, la legibilidad, los contrastes, las mezclas del color, etc., lo que implicaría errores y equívocos curiosos que son una característica de identidad que enriquece y a la vez unifica a la gráfica popular.


